Siglo XX - ZARZUELA
Interior del Teatro de la Zarzuela de Madrid
En los primeros años del siglo XX, se componen obras de mayor calidad musical como El puñao de rosas, La alegría del batallón, El trust de los tenorios en el género chico y Doña Francisquita de Amadeo Vives, La calesera o, un poco antes Gigantes y Cabezudos)2 1898", del maestro Manuel Fernández Caballero que supo ganarse muy bien a la crítica componiendo una obra muy del "gusto popular".
La zarzuela se va manteniendo con estas producciones que, a veces, se ajustan a la estructura musical de una ópera italiana, gracias a autores de la talla de Francisco Alonso, José Padilla, Pablo Sorozábal, Federico Moreno Torroba, Rafael Calleja, Pablo Luna, José Serrano Simeón y Jacinto Guerrero. La guerra española abre un paréntesis nefasto que acaba por agravar el mismo problema que había los años anteriores y en la posguerra, la decadencia es casi total. No existen apenas nuevos autores para este género y no se renuevan las obras por no cuajar los estrenos como lo hicieron en otras épocas. Por otro lado, la zarzuela existente es difícil y costosa de representar y sólo aparece esporádicamente, por temporadas, durante unos pocos días o semanas.
En estos primeros años del siglo se empieza a dar el apelativo de género ínfimo a las representaciones conocidas como revistas. Son obras musicales con una conexión de ideas algunas ideas de la zarzuela pero más ligeras y atrevidas, con números escénicos que, en la época, se calificaron de «verdes», es decir, pícaros para los tiempos de hoy, que hablaban o ponían sobre la mesa la evolución de la sociedad sobre temas sexuales y con letras de doble intención, en casi todas hay "cuplés". Una de estas obras fue La Corte de Faraón, basada en la opereta francesa Madame Putiphar. La música se hizo tan popular que algunos de sus números acabaron siendo verdaderos cuplés difundidos por el público.
Expansión en Latinoamérica[editar]
Los siglos XIX y XX fueron épocas de gran producción de zarzuelas en la América Latina, en especial en Venezuela, Cuba, México y Argentina, de donde salieron grandes obras que todavía son presentadas internacionalmente como El cumpleaños de Leonor, de Montero que era la historia de una mujer mayor que al descubrir la traición de su marido buscaba una vida mejor en la gran ciudad ; María la O de Ernesto Lecuona y La Media Naranja del íbero-argentino Antonio Reynoso.
Argentina: zarzuela, sainete criollo y tango[editar]
En Argentina la zarzuela comenzó a difundirse en la segunda mitad del siglo XIX en el mismo momento en que se generaba el tango, a partir de la fusión de diversos estilos locales, de origen africano, gaucho e indígena, y otros aportados por contingentes inmigratorios de diferentes partes del mundo que estaban llegando en gran cantidad al país.
La zarzuela, como género específico, tuvo mucho éxito popular hasta la segunda mitad del siglo XX. Varios músicos argentinos compusieron zarzuelas, como Carlos López Buchardo con Amalia, La Pericona y Madame Lynch. Antonio Videgain García que vivió allí compuso alguna obra de este corte y Francisco Alonso, por su parte, compuso Manuelita Rosas (1941), una zarzuela ambientada en Argentina.3
Pero la zarzuela además fue una importante influencia en la gestación del tango. De hecho, la primera vez que se usó la palabra "tango" para nombrar al género musical, fue en una zarzuela, Justicia Criolla de Ezequiel Soria.4
Pero además la zarzuela fue una de las fuentes del tango, dando lugar al tango "azarzuelado",5 a la vez que influyó en la creación de un género dramático-musical de Argentina, que adoptó el nombre de "sainete criollo", designado a excepcionalmente también como "zarzuela criolla", que tuvo enorme éxito popular, con obras destacadas como El conventillo de la paloma de Alberto Vacarezza.1
Las sarswelas de Filipinas[editar]
Artículo principal: Sarswela
La zarzuela llegó a las Filipinas en 1879 o 1880, cuando el grupo de Dario de Céspedes presentó el Juego de fuego en Manila. Desde entonces, varios grupos filipinos comenzaron a hacer su proprias zarzuelas en varios idiomas indígenas. Las más populares fueron escritas en tagalo, pampangueño, ilocano, cebuano, panayano y samareño.
La primera sarswela conocida en samareño es An Pagtabang ni San Miguel (El Ayuda de San Miguel) de Norberto Romualdez, mientras Ing Managpe de Mariano Proceso Pabalan Byron es la primera en pampangueño. El héroe nacional José Rizal, músico además de literato, es autor de la zarzuela llamada Junto al Pásig.
A la llegada del vodevil, las sarswelas perdieron su popularidad, pero renovaron su éxito con la llegada del cine. Muchas sarswelas, principalmente las tagalas, se filmaron para el cine.
Discografía[editar]
A partir de 1950 la zarzuela pudo sobrevivir en el gusto popular gracias a la discografía, un campo que se mantuvo en auge desde entonces. Se produjeron una serie de grabaciones de gran éxito, la mayoría de ellas dirigidas por el músico español Ataúlfo Argenta colaborando músicos tan respetados como Mary Carmen Alvira o Julián Parera. Las mejores voces del momento aparecieron en estos discos, cantantes mundialmente famosos que profesionalmente se dedicaban a la ópera y a los recitales. Voces como las de Teresa Berganza, Ana María Iriarte, Carlos Munguía, etc., participaron en las grabaciones. Se añadieron los coros del Orfeón Donostiarra y Coro de Cantores de Madrid contribuyendo a darles una gran calidad. Pero por otro lado enturbió el recuerdo de los cantantes del estreno que empezaron a no ser recordados como los participes del éxito de esas obras.
Tras la muerte de Ataúlfo Argenta se incorporaron los directores Indalecio Cisneros, García Asensio, y otros. Incluso hubo grabaciones raras por que fueron dirigidas por el propio autor de la obra por el motivo que argumente anteriormente, como fue el caso de Pablo Sorozábal y Federico Moreno Torroba. En esta etapa participaron en las grabaciones nuevas y grandes voces consagradas: Monserrat Caballé, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Juan Pons, etc.
Interés por el género[editar]
Durante los años 60, Radio Televisión Española inició la producción de una serie de zarzuelas interpretadas por conocidos actores del momento, tales como José Moreno, Antonio Casal, Juan Luis Galiardo, María Cuadra y María José Alfonso), con buenas direcciones musicales, normalmente a cargo de Federico Moreno Torroba, y utilizando voces cubriéndolos sus deficiencias al doblarles con personajes líricos de reconocido prestigio como Alfredo Kraus o Luis Sagi Vela para los números vocales, grabados con la técnica del playback. Muchas de ellas fueron dirigidas por Juan de Orduña y se emplearon, en lo posible, escenarios naturales para la grabación de las mismas, lográndose obras de notable calidad, especialmente en el apartado musical. Con este sistema se grabaron, por ejemplo:
La revoltosa (1969), con José Moreno y Elisa Ramírez como actores.
Bohemios (1969), interpretada por Antonio Durán y Dianik Zurakowska.
La canción del olvido (1969), con Juan Luis Galiardo y María Cuadra.
El huésped del sevillano (1970), con Rubén Rojo, María José Alfonso y María Silva.
El caserío (1972), interpretada por Armando Calvo y Paca Gabaldón.
En los últimos años de 1970 se reaviva el interés por la zarzuela, en especial por su música. En toda Europa se desencadena un renacer de la afición por los espectáculos líricos, sobre todo entre la juventud. Este renacimiento repercute en España que muestra un gran interés por la zarzuela. El empresario José Tamayo pone en escena un espectáculo teatral de gran producción hacia tiempo olvidado, Antología de la zarzuela, representando los fragmentos más populares del repertorio de zarzuela moderna con cantantes de primera línea, montaje que se mantiene durante décadas renovando los números incluidos.[1] Las casas discográficas ofrecen colecciones cuyos discos van acompañados de un fascículo que contiene la sinopsis de la obra y algunos datos del autor. La radio y la televisión dedican varios espacios a su programación. Los programas que TVE ofreció con el título de Antología de la zarzuela, basados en playbacks de las grabaciones de mediados de siglo representados en estudio de TV con vestuarios y baile, gozaron de una gran audiencia. En cuanto a los años más recientes, según datos de la SGAE en 2006 la zarzuela experimentó un aumento de más de un 4%.6