lunes, 30 de junio de 2014

ALFREDO ALONSO LOPEZ GÓMEZ- La mirada de los artistas y sus propias obras


Alfredo Alonso López - Pintor de MÉXICO Queridos amigos, vaya que existen lugares originales y mágicos en nuestro mundo, adivinen donde estoy, ¿qué les parece?, un saludo afectuoso!!! **************************************************************** Primer día en la Convención Nacional de Turismo, muy grata experiencia!!!
**************************************************************** Amigos, les comparto la última pintura que exhibiré en la Convención Nacional de Turismo 2013. Se trata de la ciudad de Guanajuato, una de nuestras más bellas ciudades. La ciudad de Guanajuato es conocida como uno de los destinos turísticos más importantes de nuestro país, nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO hace 20 años, es una de las principales joyas coloniales de México.
**************************************************************** Alfredo Alonso López - Pintor junio de 2013 Amigos, les comparto la segunda parte del díptico dedicado al tequila, su nombre "Para caballitos, el tequilero". Con la obra busco reconocer el esfuerzo del jimador, a quién intencionalmente muestro vistiendo color tierra, batallando, sin adornos. Además, en la obra existe también un juego de colores complementarios que persiguen una armonía interesante tanto en ésta pintura, vista de forma aislada, como en conjunto con la primera parte del díptico. Y bueno…….. por supuesto, la obra completa es un tributo a su majestad “El tequila” que aparece servido en la célebre, tradicional y maravillosa copa tequilera, llamada caballito. Por cierto, de acuerdo con la Academia Mexicana del Tequila, A.C., el caballito es el nombre que se le da al vaso tequilero y que actualmente es de vidrio, en forma cilíndrica con cierta angulación que hace que la boca sea más ancha, y el origen de llamar "caballito" a este vaso, se remonta a la época de los hacendados que tenían posesión de tierras agaveras y acostumbraban salir a caballo a supervisar los trabajos del campo. Generalmente llevaban consigo dos "guajes", en uno agua y en el otro tequila. También tenían la costumbre de llevar colgado al cuello, un cuerno de bovino recortado y ahuecado, que utilizaban para beber el tequila a la usanza de entonces, esto es, de un solo golpe. Cuando se les preguntaba la razón de llevar el cuerno colgado, contestaban: "Es p'al tequila en el caballito. Ya que tenga enmarcados los 2 cuadros les presentaré como se ven en conjunto. Ojalá les guste, por lo pronto, salud!!!
************************************************************** Título: El Joven Pianista Autor: Alfredo Alonso López Gómez Técnica: Óleo sobre Tela Medidas: 60x70 cm. Año: 2013
************************************************************* Amigos, gracias a Dios resultó todo un éxito la inauguración de mi exposición de pintura en "The Poet's Den Gallery & Theater" East Harlem, New York, NY. Estuvo fantástica, tuvimos mucho visitantes, hubo entrevistas, música, baile, en fin, hubo de todo, así que nos divertimos mucho, agradezco mucho a quienes pudieron ir, y en especial a mi amiga en Facebook, Pato Chaile de Argentina, que diseño una invitación muy bonita para la exposición. Les cuento que la exposición terminará el 27 de julio, así que si pueden, no dejen de ir. Les comparto unas fotos y les envío un cordial saludo desde la ciudad de los rascacielos
*************************************************************** Amigos, en lo que sigo pintando les comparto otra pintura que hice hace tiempo, de hecho, sé que ya algunos de ustedes la conocen, se llama "Noche de Música", y la modelo es mi hija Andrea, por cierto, les cuento que ésta pintura estuvo expuesta en la ciudad de Ameca, Jalisco, el año pasado, y fue padrísimo ver como algunos niños estudiantes de música quedaron encantados viendo la obra el día de la clausura, la participación, expresión y palabras de los pequeñitos de Ameca que se imaginaron en un cuadro haciendo lo que más les gusta resultaron música para mis oídos, que tengan muy buenas noches!!!
************************************************************** Amigos, mientras sigo trabajando, les dejo otra pintura que hice hace algunos años buscando aprender del gran pintor académico francés Émile Munier, es increíble como se encariña uno con las pinturas y sus personajes, ojalá les guste.
************************************************************* Amigos, les comparto otra de mis pinturas que forma parte de la colección que se expondrá en la Ciudad de Nueva York a partir del 15 de mayo, se titula "El Pajarito de la Suerte". Fíjense que, cuando era niño, me gustaba mucho que un pajarito pudiera darme un mensaje de buenaventura, y es más, todavía hoy me entusiasma saber que mensaje se oculta tras una galleta de la suerte

domingo, 29 de junio de 2014

BIOGRAFÍA DE SALVADOR NOVO


Salvador Novo (Ciudad de México, 1904 - 1974) Escritor mexicano vinculado al grupo de Los Contemporáneos. Realizó sus primeros estudios en Chihuahua y Torreón, para regresar a la capital donde, en 1921, se licenció en Derecho por la Universidad Nacional de México. Posteriormente, en la Facultad de Filosofía y Letras, hizo sus estudios de maestro en lengua italiana. Concluidos éstos, consiguió obtener una plaza de ayudante y, más tarde, de profesor en el Departamento de Idiomas Extranjeros de la Universidad Central, por su dominio del francés y el inglés, lengua en la que llegó a escribir algunas de sus obras. El año 1925 constituyó un período determinante en la vida del poeta; nombrado jefe del Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública, aparece entonces su primer volumen de versos, XX Poemas, en el que apuntan ya las pulsiones líricas y la inspiración vanguardista que darán origen, en el año 1928, a la revista y la famosa generación poética de los Contemporáneos y que informan también uno de sus libros más significativos y de mayor resonancia internacional: Nuevo amor, publicado en 1933 y traducido a varios idiomas extranjeros. Ese mismo año se editó otra de sus obras, Espejo. Sin olvidar nunca su faceta docente, que se había concretado ya en textos como La educación literaria de los adolescentes (1928), Novo comienza a cultivar también la literatura en lengua inglesa y, en 1934, ven la luz pública los versos de sus Seamen Rhymes, cuya versión en lengua española se titulará Rimas del lobo de mar. Su ardiente defensa de la identidad y los valores mexicanos trascendió la actividad artística y docente para concretarse en un compromiso político, que lo llevó a participar en la fundación del Partido Popular Socialista, pero su cauce de expresión fue siempre fundamentalmente literario y, en 1946, dio a la imprenta una de sus grandes obras en prosa, Nueva grandeza mexicana, que le hizo merecedor del título de "cronista de la Ciudad de México".

SALVADOR NOVO


http://www.letraslibres.com/revista/convivio/cliente-de-su-ingenio-salvador-novo-1904- Cliente de su ingenio: Salvador Novo (1904-1974) Por Christopher Domínguez Michael A pesar de que fue un hombre concienzudamente público, no es fácil fijar el rostro verdadero de Salvador Novo, en quien conviven el provocador y el indispensable comensal en las mesas del poder. Christopher Domínguez Michael traza el retrato del más contemporáneo de Contemporáneos. ¿Quién fue Salvador Novo? ¿Ese hombre sin moral y sin ideas que atacó a los débiles y agasajó a los poderosos, que escribió con caca y a quien sólo salvan los epigramas contra sí mismo, como lo describió Octavio Paz? ¿O fue ese homosexual valiente que Carlos Monsiváis admira, el agitador cultural que al defender su derecho a la diferencia, aun en contra de su insolidaria voluntad, ganó la libertad para los otros? El joven Novo fue, y en ello coinciden todos sus intérpretes, el escritor mejor dispuesto a dialogar, en poesía y en el ensayo pero también en sus reseñas más superficiales, con esa literatura moderna que tuvo, en los años veinte del siglo pasado, su esplendor. De los Contemporáneos fue el más ávido y el más informado; aunque no le interesó ejercer la crítica literaria y, como ensayista, le faltó la sensibilidad de Xavier Villaurrutia y la pasión por las ideas que caracterizaron a Jorge Cuesta, Novo fue, sin discusión, el moderno. No se conformó con la lectura rutinaria de la Nouvelle Revue Française y de la Revista de Occidente, y frecuentó rincones más selectos como Commerce y The Little Review. Su conocimiento de la poesía de vanguardia, particularmente la anglosajona, llegó a ser enciclopédico, y al poeta que acompañó a Paul Morand y a John Dos Passos en sus paseos mexicanos no le fueron ajenos Conrad, Proust, José Moreno Villa, H.L. Mencken, Ramón Fernández o George Santayana, como lo prueba la compulsiva enumeración de novedades que consta en su columna de El Universal Ilustrado en 1929. No quiero decir que Novo haya leído a todos los autores que consigna; mejor aún, a través de ellos supo tomarle la temperatura literaria a una época vertiginosa y extraer de ella un temperamento. En libros como Ensayos (1925), El joven (1928), Return Ticket (1928), Jalisco-Michoacán (1933), Continente vacío (1935) y En defensa de lo usado (1938), Novo hace propias las maneras viajeras de Morand, haciéndolas valer lo mismo para Hawai que para Guadalajara, pasa del entusiasmo futurista ante la gran ciudad a la postulación de un clasicismo, a la manera de Léon-Paul Fargue en Le piéton de París. Si Novo no calificó en vida entre los autores canónicos por la ausencia en su bibliografía de un libro consagratorio (a la manera de La sangre devota, de Al filo del agua, de Muerte sin fin, de Pedro Páramo, de La región más transparente), debe reconocerse que poseyó una virtud sólo visible entre los grandes escritores: transitar entre la corte y la aldea, la capital y la provincia, las metrópolis de la literatura mundial y sus periferias. El joven que alcanzaría la madurez (y que comenzaría a ver podrirse los frutos de su ingenio) con Nueva grandeza mexicana (1946) no tuvo complejos al exhibir, criticar y ponderar el fecundo contraste entre la provincia de su infancia pueblerina y la joven madurez. Novo hace suya la tradición y dispone de ella sin complejos parricidas: la ciudad narrada por Novo, para ser verdaderamente moderna, debe reconocerse en su linaje criollo, coquetear con el aztequismo y buscar un estilo mestizo que le sea propio, intransferible. La comodidad con la que Novo se mueve entre contradicciones que paralizaron a espíritus menos sofisticados y atléticos que el suyo es notoria en su poesía. En XX poemas (1925), en Espejo (1933) y en Nuevo amor (1933), como lo dijo Antonio Castro Leal, no se aprecia la influencia de ninguno de los entonces maestros de la lengua (ni Enrique González Martínez, ni Juan Ramón Jiménez) y habiendo hecho su escuela en la lectura de e.e. cummings o H.D., Novo jamás depende notoriamente de ellos, como le ocurriera a Villaurrutia con Jules Supervielle. Si Nuevo amor fue inmediatamente traducido al inglés y al francés, un libro como Poemas proletarios (1934) es bastante excepcional entre la literatura de los años treinta, donde difícilmente un poeta estaba en condiciones de criticar el obrerismo revolucionario en boga sin recurrir a la ideología y utilizando el sarcasmo, la ironía y, sobre todo, la ambigüedad, tan eficaz en Frida Kahlo (1934). Ni la Rusia revolucionaria ni la Guerra Civil Española alcanzaron a tener a un satírico como lo tuvo el régimen de la Revolución Mexicana en Novo, más dispuesto, contra lo que dice su reputación sulfurosa, a comprender líricamente los mitos estéticos que a denunciarlos: "Nuestros héroes / han sido vestidos como marionetas / y machados / para veneración y recuerdo de la niñez estudiosa." Salvador Novo. Lo marginal en el centro (2000 y 2004) es el libro más personal y más literario de Monsiváis, y en él demuestra cómo la provocación satírica convierte a Novo en el escritor homosexual que gana un país apenas moderno —la batalla que Oscar Wilde, su maestro, perdió en los tribunales de la Inglaterra del esteticismo, logrando domesticar (y hasta educar) a sus enemigos, obligándolos a ser, durante décadas, clientes de su ingenio. La victoria de Novo, ese enemigo de las causas perdidas que Monsiváis dibuja, tuvo un costo dramático, deparándole la vejez patética, acaso paradójica. Para comprender al Novo de la Respetabilidad, es necesario demorarse en el mausoleo que construyó como sede de su posteridad: La vida en México (1937-1973), que comienza en el sexenio de Lázaro Cárdenas y culmina en los tiempos de Luis Echeverría. Estos especiosos tomos, cuya edición inició José Emilio Pacheco (1964-1967) y concluyeron Sergio González Rodríguez y Antonio Saborit (1996-2000), son la crónica general de las cosas del régimen de la Revolución Institucional. Primero como anónimo cronista político y luego como diarista a la Goncourt, Novo terminó por ser el letrado defensor del despotismo mexicano, al conocido grado de haber festejado la represión en 1968. Pero la distancia histórica impone matices, y el Novo que comienza a redactar sus crónicas contra el cardenismo en la revista Hoy no es tan reaccionario ni tan conservador como lo pinta la leyenda. No lo emocionaron las conquistas sociales de la política de masas y fue despectivo y cruel con causas que no eran suyas, como la de la República Española y sus transterrados. En cambio, fue el crítico más agudo, como lo sugiere Monsiváis, de una cultura política de izquierdas que, integrada en el cuerpo del Estado, se convirtió en patrimonio moral e ideológico de una tradición política mexicana que dista de haber muerto. Cada vez que nos sentimos exasperados ante las muecas autoritarias de quienes se vanaglorian de detentar el monopolio de los sentimientos populares, la prosa de Novo vuelve a ser un corrosivo a disposición de sus herederos intelectuales, entre quienes encuentro a dos puritanos, tan distintos entre sí, como el propio Monsiváis y Guillermo Sheridan. Salvador Novo, justo es decirlo, no fue un puritano, ni como enemigo ni en tanto apologista de la Revolución hecha gobierno. Si Martín Luis Guzmán —cuya obra, dejándose llevar por las apariencias, Novo despreció— había retratado a los caudillos revolucionarios con la cínica frialdad de un moralista del Gran Siglo, Novo fijó los usos y costumbres del poder institucional, concentrándose en el rostro, cambiante e inmóvil, de cada uno de los presidentes de la República, que vienen a ser, a través de La vida en México, uno solo. El ridiculizable mesianismo pueblerino que Novo veía en el general Cárdenas se convirtió, ante los presidentes cuya admiración cultivó el cronista, en una omnisciencia morigerada por la cortesía y en una omnipotencia que, regida por la fatalidad, procuraba realizar en privado los sacrificios humanos. Novo fue el novelista del boato presidencial encarnado por esos tlatoanis sin penacho que, según él, escribían muy bien (como el general Ávila Camacho) o accedían a presentarse, utilizando su humana apariencia, en el palco del Palacio de Bellas Artes o en una sesión de la Academia Mexicana de la Lengua, como lo hacía el licenciado Miguel Alemán. Novo, que había sido el archicosmopolita, acabó por encarnar lo provinciano, que en opinión de Valéry Larbaud, consiste en creer que sólo lo oficial es real y es racional. n Creador de la noción de sexenio como única obra de arte a la altura del mexicano, Novo inventó un mundo palaciego cuya perfección nada tenía que envidiarle a las mecánicas cortes barrocas diseñadas por Gracián o Saavedra Fajardo. Sería tentador decir que Novo fue el duque de Saint-Simon de aquel reino de la Revolución Institucional, pero resultaría inexacto, pues el cronista de la falsa aristocracia y de la nueva burguesía no vivía en la corte, sino en la villa, desde la cual habilitó una serie de espacios de mediación —del Instituto Nacional de Bellas Artes a la prensa frívola, del teatro de vanguardia al coctel y de la gastronomía a la bibliofilia— que funcionaron como pasajes civilizatorios. En ese decurso, es natural que Novo haya muerto como una figura de la televisión, que multiplica y suplanta a la vetusta opinión pública. No todo en ese México del medio siglo, sazonado por Novo según su propia receta de rococó azteca, es deplorable, y quienes lo rechazamos desde la actual barbarie democrática debemos recordar que aquellos años fueron también los de la edad de oro de la cultura mexicana, en buena medida creada a la benévola sombra de ese absolutismo ilustrado que tuvo en Novo (y en Carlos Chávez y Jaime Torres Bodet) a uno de sus regentes. La vida en México parece escrita para demostrar que aquel país horripilante, nacido de los crímenes de Pancho Villa —que devastaron a los Novo como a miles de familias—, había encontrado, al fin, el brebaje de la eternidad. La tragedia retórica de Novo fue transformar, sexenio tras sexenio y página con página, al Nuevo Régimen en ancien régime; quien había sido un irritante poeta de vanguardia fue insensible a la tenebrosa magia de su prosa, que al nombrar adánicamente la modernidad, la envejecía y la tornaba obsolescente, tan grotesca como la figura del propio Cronista de la Ciudad, el Joven por antonomasia transformado en el esperpento con peluquín cuyo maquillaje fue, también, el de un régimen que, como él mismo, acabó por pagar caro su horror a envejecer. ¿Quién fue entonces Salvador Novo? Es discutible la petición de principio de Monsiváis, en el sentido de que "la heterodoxia sexual [es una] elección límite en una sociedad represiva". Casi todas las sociedades han sido represivas con los homosexuales, de la misma manera que llamar "atroces" las condiciones de vida de los Contemporáneos implica una victimización en la que se reconoce a Novo, soberbia y beligerante figura de una elite cultural en ascenso en el interior del Estado. Los poetas y sus protectores en los ministerios se las arreglaron, gracias a la calidad aristocrática de su inteligencia, para derrotar, más temprano que tarde, al homófobo Comité de Salud Pública que los nacionalistas instrumentaron en su contra. Yo preferiría ver en el personaje de Novo a un arribista balzaquiano que, como Vautrin, tras mirar la ciudad luminosa, decide conquistarla, cínico y lúcido, hasta conocer todos sus secretos y manejar todos sus mecanismos. Casi expósito de la guerra civil de 1910, Novo se aprovecha de la movilidad social cultivada por el caos de las revoluciones. En el momento en que éstas cristalizan en el Estado, artistas y aventureros como Novo, instalados en el corazón del mecanismo, imponen un estilo. Novo pertenece a la escuela de los moralistas inmoralistas, quienes hacen sus oblaciones en la disección del poder y en la anatomía de la alcoba. Esta religión privada a veces entra en dramática querella con el oficio público, y en otras ocasiones se mimetiza con la moda y el gusto de una época. Como Casanova y como Jean Cocteau, Novo parecía condenado a deambular en el mundo de las apariencias. Pero, hombre de murmuraciones, reservó para sí mismo (y para un puñado de iniciados) su libertad de escritor. Detrás de la máscara sí había un rostro, o al menos una "rápida sombra", aquella que cierra La estatua de sal, uno de los libros más extraordinarios de la literatura mexicana del siglo XX. La publicación póstuma de La estatua de sal, en 1998, texto que había circulado a trasmano durante casi cincuenta años, es una respuesta a la injusticia, denunciada por Monsiváis, con que Paz se refirió a la ausencia de independencia moral y coherencia intelectual en Novo. La estatua de sal redime a Novo de tantas de las páginas, huecas y estúpidas, que componen La vida en México. En su perfección, ese libro acaba por fijar una imagen perdurable de Novo, y establece, en la prosa, la inteligente y autorreflexiva continuidad de sus poemas más entrañables, los de Nuevo amor. Aun en los episodios más escabrosos —como aquél en que el Joven deja caer la prueba de su concupiscencia ante un Pedro Henríquez Ureña paralizado por el deseo—, Novo escribió sin ceder un instante a la vulgaridad. Esta pieza de bravura sorprende por su opaca belleza, en su medida de un relato que muestra, en su brevedad, las costuras de la provincia devastada por la revolución y los secretos augurales de la noche urbana. Si la gran literatura es la que delata el envés de la realidad y varía la paleta cromática del tiempo, La estatua de sal, más novela que autobiografía, es al mismo tiempo un acto de higiene ética y un glorioso ejemplar de la literatura de lo grotesco que un André Gide, lleno de pequeñas teorías más o menos banales, habría sido incapaz de escribir. Se le reprocha a Novo un freudismo amateur, como si la explicación propedeútica de su propia sexualidad fuera superior a las teorizaciones hoy en boga. Importa que la elección del narrador (el manejo y la supresión de la culpa) funciona endiabladamente bien en La estatua de sal, lo mismo que las referencias literarias a Wilde y a Huysmans, la atmósfera íntima de las leoneras, el maridaje de los olores de la gasolina y el cuerpo, o la educación sentimental que compartieron Novo y Villaurrutia. Habrá a quien le parezca deprimente, desoladora, La estatua de sal. A mí me resulta edificante en su medida de novela desplegada como crítica del mundo. Como tantos escritores, Novo se equivocó respecto a la trascendencia de su propio talento. Último de los decimonónicos al creer que el teatro le daría la posteridad, Novo vivió atormentado por los enemigos de la promesa. En 1969 le confió a un corresponsal: Con usted quiero confesarme, quitarme todas las máscaras y los vendajes de la circulación pública, descender de todos los pedestales de merengue en que me han encumbrado premios, distinciones, alabanzas, aplausos, etcétera, y confiarle la desoladora convicción de que mi vida como escritor ha sido un verdadero fracaso. No quiero por esto decir que no vaya a pasar o que no haya ingresado ya en la historia de las letras mexicanas como un pequeño fenómeno de fertilidad y versatilidad, de ingenio, etcétera; lo que quiero decir es que sin jactancia creo haber sido dotado por la naturaleza y bendecido por Dios con facultades de imaginación, de sensibilidad y de capacidad creadora que no he sabido aprovechar debidamente en la producción de la Obra Maestra con que todos soñamos y con que todo artista debe tender a justificar su presencia transitoria en el mundo. El propio Cyril Connolly, quien en Enemigos de la promesa diagnosticó las enfermedades profesionales del escritor contemporáneo, murió amargado porque a su carrera le había faltado la canónica confirmación de la novela. Más allá del escándalo, de la reputación y de la Respetabilidad, al poeta quizá le habría sorprendido saber que en La estatua de sal tenía esa obra maestra, inconclusa como tantos libros esenciales, y tan inacabada como el mundo sublunar que vio pasar, asombradísimo, a Salvador Novo. -

lunes, 23 de junio de 2014

EFEMÉRIDES DE ARTE-Músicos y poetas


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-22/06 1989 Muere en Salta el poeta Antonio Nella Castro Poeta, escritor y autor teatral muy vinculado al movimiento folclórico de Salta, fue autor de “Canción de cuna para dormir a un niño”, “Zamba del chaguanco”, “Bajo el azote del sol”, entre otras memorables canciones. Ganador del Premio Municipal de Poesía por su poemario “Baguala solamente” y del Premio Provincia de Salta por “Canto a la patria chica”, fue también autor de “La mestiza”, El duende y la luna, “El ratón”, “Tiempo de acuarela, etc. Había nacido en Salta en 1921 ******************************************************************************** 2206-1968 Muere en Buenos Aires el músico Nicolás Luis Visca Pianista y compositor, se le deben tangos emblemáticos como “Compadrón”, “Muñeca brava”, “No me lo digas”, “Dos palabras por favor”, “Barajando recuerdos” y el vals “Tu imagen”.
******************************************************************************* 1953 Deja de existir el compositor Carlos Vicente Geroni Flores Pianista, violinista, director, fue autor de los tangos “A la luz del candil”, “Sólo se quiere una vez”, “Melenita de oro”, “Andate con la otra”, “Pura pinta”, “La cautiva”, “Flor de trapo”, el vals “La Virgen del perdón”, la renombrada zamba “Por el camino” y canciones criollas como “Mientras lloran los zorzales”.
****************************************************************************** 1892 Nace en Buenos Aires Benjamín Tagle Lara Poeta y escritor, autor del volumen “El ocaso de un héroe”, escribió numerosos tangos de renombre como “Che Mariano”, “El Trovero”, “¿Cuándo?”, “Fierro chifle”, “Pancho, comprate un rancho”, “Mal de amor”, “Crítica 5a”, “Puente Alsina”, “Trapo viejo”, “Una tarde”, “Zaraza”, “Villa Crespo”, etc. Falleció el 9 de noviembre de 1933.
****************************************************************************** 1945 Deja de existir Graciano De Leone Extraordinario bandoneonista, compositor de grandes éxitos y director de orquesta, integró la revolucionaria formación de Julio de Caro y participaron de su agrupación músicos tan talentosos como Juan Noli, Francisco De Caro, Francisco Pracánico y Eduardo Monelos. Autor de "Tierra negra", "Un lamento", "El pillete", "Q.E.P.D.", "La visita", "La última noche", etc.
**************************************************************************** 1930 Nace en Buenos Aires el músico Luis Antonio Stazo Bandoneonista y compositor, actuó en las orquestas de Jorge Fernández, Osmar Maderna, Lucio Demare, Juan Carlos Cobián, Argentino Galván, Alfredo De Angelis, Rotundo, Los siete del tango y con su orquesta acompañó a Angel Vargas, Alberto Marino y Carmen Duval. En el año 1973 ingresó al Sexteto Mayor, del que se retiró en 2005, poco después de la muerte de José Libertella para fijar su residencia en Alemania. Es autor de "Amor de verano", "Mi bandoneón y yo", "No nos veremos más", "Cuando habla el bandoneón", "Bajo mi piel", "Orgullo tanguero", "Bien moderna", "Tres compadres" "De moño", etc.1930
**************************************************************************20/06 1998 La poeta Olga Orozco gana el Premio de Literatura Latinoamericana. La fundación Juan Rulfo otorga a la poeta argentina Olga Orozco el VIII Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe por considerarla "una de las voces más originales de la literatura de la lengua española de la segunda mitad del siglo".
************************************************************************* 1902 Nace en Montevideo el músico Roberto Zerrillo. Violinista y compositor, intervino en distintas agrupaciones hasta formar la orquesta Donato Zerrillo. Autor de "Don José", "Se va la vida", "Fantoches", "Campanas de mi aldea", "Seguí, no te pares", "Don Trifón", etc., falleció el 15 de mayo de 1955.
************************************************************************ 1889 Nace en La Plata el escritor Alvaro Yunque. Cuentista, dramaturgo, historiador, ensayista y poeta, fue autor de una obra caracterizada por la presencia permanente del compromiso social en la que destacan títulos como "Violín y violón", "Breve historia de los argentinos", "Barcos de papel", "Los poetas sociales de la Argentina", "Descubrimiento del hijo", "Versos de la calle", etc. Integrante del Grupo Boedo, miembro de la Academia de Lunfardo, colaborador del periódico La Protesta y La Vanguardia y de las revistas Rumbo, Campana de Palo, Claridad, Los Pensadores y Caras y Caretas, falleció en Tandil el 8 de enero de 1982.
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ALFREDO ALONSO LOPEZ - La mirada de los artistas y sus propias obras


Alfredo Alonso López - Pintor 13 de junio Amigos, les comparto ésta pintura que realicé hace algunos días, cuya composición es aparentemente sencilla, pero si la analizan con detenimiento puede resultar interesante, ¿qué lugar creen que sea?, ¿qué ven en ella?, ¿les parece un lugar alegre o triste? *************************************************************************************************
Amigos, les comparto la obra que recién terminé, de hecho, tengo la idea de llevarla a Nueva York y así brindarle un lugar muy especial en mi próxima exposición en la ciudad de los rascacielos. La pintura la he titulado "Frida, el pulso de mis raíces", y lleva algunos motivos y símbolos tomados de la obra de la artista, les cuento por ejemplo que los aretes en forma de "manos" fueron un regalo que Picasso hizo a Frida cuando la artista mexicana visitó París para su primera exposición, que Frida pintó un cuadro titulado ""Raíces", que sin duda me ha influenciado en el desarrollo de ésta pintura, etc; pero lo verdaderamente importante es lo que ustedes imaginen viendo ésta escena surrealista, me encanta que me cuenten que ven, porque terminan siendo mucho más creativos e inteligentes que yo, ¿ustedes que imaginan?, ojalá le guste, les mando un saludo muy afectuoso!!! *************************************************************************************************
-- Alfredo Alonso López - Pintor. 21 de junio Amigos, ¿reconocen esta bella escultura?, ¿dónde se encuentra? ***********************************************************************************************
Alfredo Alonso López - Pintor 20 de junio « Para cada época su arte, al arte su libertad. » Gustav Klimt. La Lluvia Dorada, Dánae, 1907, Óleo sobre lienzo, Galería Welz, Salzburgo (Austria) *********************************************************************************************
Alfredo Alonso López - Pintor 18 de junio Amigos, ayer que veía el juego de fútbol que disputaron las selecciones de Brasil y México, me acordé de ésta fantástica pintura realizada entre 1843 y 1845 por el gran pintor realista francés Gustave Courbet, se trata de un autorretrato titulado "El hombre desesperado". Estoy seguro que algunos de ustedes también se sintieron así... ********************************************************************************************
Alfredo Alonso López - Pintor 15 de junio Amigos, hoy celebramos el "Día del Padre" en México y por lo mismo les comparto una de las pinturas donde el amor entre padre e hijo es expresado de forma magistral, diría yo, insuperable, se trata de "El retorno del hijo pródigo", obra realizada por el gran Rembrandt en el año de 1662, por supuesto, el cuadro se inspira en la parábola del hijo pródigo contenida en la Biblia. Vean como el padre anciano acoge a su hijo con un gesto amoroso y casi protector, expresando así sus sentimientos de misericordia y compasión, los invito a analizar la obra con detalle, es una de mis pinturas favoritas, feliz día a todos los papas, y en especial al mío, quien es lo máximo!!! *******************************************************************************************
Alfredo Alonso López - Pintor 12 de junio Amigos, como saben hoy inicia la Copa Mundial de Fútbol, así que les comparto una divertida obra que fue conocida como la "Capilla Sixtina del Fútbol", les cuento que ésta monumental obra de 800 metros cuadrados estuvo expuesta en la estación central de Colonia, Alemania, y fue creada por Adidas para disfrutarse durante el Mundial de Alemania 2006, en ella aparecen los mejores jugadores de ese entonces y que, por supuesto, calzaban la marca del patrocinador, una idea original. Qué disfruten Brasil 2014. Saludos!!! ******************************************************************************************* Alfredo Alonso López - Pintor 11 de junio Amigos ¿sabían que en el Museo Soumaya en la Ciudad de México se encuentra la mayor colección de esculturas de Auguste Rodin fuera de Francia? El Museo Soumaya es una edificación del arquitecto mexicano Fernando Romero, quien realizó una estructura plateada formada por hexágonos de aluminio. Romero declara haberse basado en la obra de “El Pensador”, escultura de Rodin. En el interior del museo se exhibe parte de la colección privada de Carlos Slim, que se conforma por más de 66 mil obras, que van desde esculturas de la época prehispánica, pintura mexicana del siglo XX, hasta obras de Tintoretto, Murillo, Rodin y Dalí. Si pueden, no dejen de visitarlo. Saludos!!!
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domingo, 22 de junio de 2014

AVELINA LÉSPER- CRÍTICA DE ARTE


AVELINA LÉSPER - TERCERA PARTE http://revistareplicante.com/avelina-lesper-y-la-critica-del-arte/ Es natural que la pomposidad, la circunstancia teatral que rodea la acostumbrada frivolidad de mucho del arte contemporáneo no pueda realizarse sin producir una reacción, una reacción de enojo. ¿Es una reacción legítima? Es un enojo sospechoso porque parecería que viene de una indignación ante el maltrato del término “arte”, desde que el arte es lo más elevado y la trascendencia de Picasso y Manet se ve mancillada al llamar arte también a una pila de zapatos usados en una bienal; a esta indignación por una nominación deshonrosa se suma el que el arte actual se valúe en miles de dólares. Es como si se quisiera defender el honor de una tradición contra la bellaquería de la modernidad. En una entrevista Lésper puntualiza con precisión las cualidades que el arte tiene cuando lo es sin duda alguna, son cuatro. Número uno: el arte es producto de la inteligencia y la disciplina, el talento para dominar una técnica sobre los materiales. Número dos: el arte tiene un valor intrínseco, su valor no depende del contexto ni de las ideas que se hacen acerca de éste, su valor es inmanente. Número tres: el valor del arte es atemporal. Y número cuatro: el arte no necesita de una explicación para que podamos acceder a la experiencia de la belleza. Es interesante porque la primera vez que esta serie de características fue enumerada, tal cual, letra por letra, fue en voz de Hitler para definir su política cultural. Aquí hay que ser en extremo cuidadosos, como siempre que se trae a colación el tema nazi: no se trata de ninguna manera de que el discurso de Avelina Lésper consista en una intención totalitarista del discurso sobre las artes, nada de eso, el señalamiento viene al caso en la medida de un antecedente histórico, nunca antes se habían definido así las artes, y la relevancia de ubicar este antecedente histórico en una serie adjetival es que la definición que utiliza Lésper para descartar el arte contemporáneo y validar a Picasso y a Van Gogh fue precisamente la misma que se utilizó para descartar y perseguir al mismo Picasso, Van Gogh, Matisse y Kandinsky, si esta serie de características se quiere atemporal y universal, como Lésper lo sugiere, se trata de una garrafal metida de pata teórica, de un malentendido de origen, pues no se ha tratado nunca de una tradición. La idea de querer entender lo que sucede ahora bajo el término “arte” como se hizo en el siglo XIX es improcedente, basta ver las propias declaraciones de los artistas de vanguardia para darse cuenta de eso. En resumidas cuentas, la noción de arte en el siglo XIX tiene muy poco que ver con la de la Edad Media,la de la Edad Media con el clasicismo, etcétera. Pues bien, una vez más, lo fascinante es que a pesar de sus embrollos, la autora toca los puntos esenciales, por ejemplo, el problema de fondo en el arte contemporáneo: el problema de la realidad. En la misma entrevista: El Ready-Made no es arte, porque el arte transforma la realidad. Si el artista es incapaz de transformar a la realidad y toma un pedazo literal de la realidad para ponerlo en un museo esa persona no es artista. Esa cosa no es arte. La realidad está ahí, la realidad convivimos todos con ella. La realidad la utilizamos todo el tiempo. Si tú en tu casa tienes ollas y las llevas al museo no por eso dejan de ser ollas. El Ready-Made es un ejercicio retórico de un grupo de académicos y de un grupo de burócratas que se han aprovechado de eso para dominar el mercado y para dominar a los museos. En lo que se ha convertido en esto es en un estilo más que nada, el estilo contemporáneo es que si haces video pues debe de estar fuera del foco y no tener ningún grado de factura porque si lo haces bien entonces es otra cosa, es video clip, es cine, es publicidad. Tiene toda la razón en centrar la problemática sobre la indiferencia entre lo que vemos en una tienda departamental y una galería —aunque el sentido de “la realidad” que utiliza Lésper sea cuando menos grosero—, ahí se encuentra de lleno el excéntrico desplazamiento de Duchamp. Desde que Duchamp pusiera en juego los límites entre arte y realidad ha sido muy difícil hacer otra cosa, y pareciera que en esta agresiva batalla con la realidad —como Hal Foster la caracteriza en The Return of the Real— los términos de “arte” y “realidad” se han cargado de una especie de moral en los discursos artísticos, como si fuesen algo malo. Acaso con el pasar de las décadas no se haya encontrado otro camino. El arte actual es extraño porque no representa una aventura, como lo fue hasta por lo menos a principios de los años setenta, se trata ya —tal cual Lésper lo señala— de formatos reconocibles aquí y allá, y el comportamiento del mercado del arte es muy diferente a cómo se comportó hasta los años cincuenta, se encuentra dominado, como dijo Baudrillard en su libro El complot del arte, por la especulación. Esta circunstacia produce una insatisfacción desde que el término “arte” se utiliza —ahora sí— indiscriminadamente. El emperador desnudo. El emperador desnudo. Por lo pronto, ya sea por un oportunismo o por una ocasión concertada, el fenómeno de Lésper se presenta como la experiencia de “por fin alguien lo dijo”, a la manera de las ropas invisibles del emperador en la conocida fábula de Hans Christian Andersen.* ¿Es Avelina Lésper el niño que, en su simpleza, en su inocencia, expresa lo que muchos piensan pero nadie se atreve a decir? Por supuesto que no, pues el grito de Lésper se nutre de la misma vanidad que dice mostrar, pero entender este fenómeno tiene su importancia para desentrañar el estado del arte contemporáneo en general porque forma una parte congruente de la misma dinámica, de una misma lógica, que parece ser la del teatro, es decir, la puesta en escena del poder. La imagen de adjudicar en el teatro del arte actual una personalidad para cada figura de la fábula de Andersen sería tentadora si Duchamp no se nos hubiera adelantado hace ya cien años. Con una perspicacia inaudita Duchamp supo ser al mismo tiempo el emperador, el niño y los tejedores. ® Aquí, la respuesta de Avelina Lésper. Nota * Un emperador se ocupa más de su vanidad que del gobierno y pasa más tiempo ante su ropero que ante el consejo. Un día un par de estafadores se presentan en la corte y le ofrecen confeccionar los ropajes más hermosos, dignos de un emperador, y además con una característica extraordinaria: sólo aquellos con una inteligencia refinada podrían apreciarlos, no así los simples y los ineptos, que no podrían ver nada. Los tejedores estafadores pidieron oro y la seda más fina y simularon cortar y tejer sobre una mesa vacía durante días mientras pedían cada vez más oro y más seda. Como nadie quería ser señalado como un inepto, todos los oficiales alababan el progreso de la ropa inexistente. Cuando los ropajes quedaron terminados el emperador decidió mostrarse ante su pueblo, para lo cual organizó una procesión real. El pueblo entero fingió apreciar los magníficos atuendos imperiales cuando un niño gritó: “¡El emperador no trae nada encima!” El padre del niño exclamó: “Escuchen la voz de la inocencia”, y pronto el grito infantil se dejó sentir con todo su peso. El pueblo entero hizo eco de la inocencia y se sumó a los gritos. En el lúcido final de Andersen el emperador se da cuenta de que es verdad, que está desnudo, pero decide que la procesión debe continuar, y los señores de la corte no tuvieron otra opción que seguir la farsa, levantando unos ropajes que no existían. La paradoja consiste en que fue finalmente un simple, un niño, el que denunció lo que todos veían, pero también en que el pueblo, los cortesanos y el emperador mismo creían que a pesar de no ver los ropajes, tal vez, después de todo, estuvieran ahí. El sentido de la fábula se concentra en el emperador, en una decisión digna de su altura al reconocer que, farsa o no, la decisión de la verdad se sostiene en el teatro del poder.

AVELINA LÉSPER- CRÍTICA DE ARTE


http://revistareplicante.com/avelina-lesper-y-la-critica-del-arte/ AVELINA LÉSPER - Segunda parte ndependientemente de a qué se refiere la autora con que la palabra “complejo” se utiliza indiscriminadamente, según la definición del diccionario, el de la Real Academia de la Lengua, lo “complejo” no está en relación con lo incomprensible, significa sencillamente “que se compone de elementos diversos”; por otro lado, me puse a buscar las citas que hace de Jung pues hasta donde sé Jung nunca habló de un complejo de inferioridad, y no las encontré por ningún lado, hasta que busqué en Wikipedia y me di cuenta de que todas las citas que utiliza Lésper en su texto provienen de ahí: Lésper no hace ni una sola referencia a ningún libro de Jung para citarlo. A la postre, las definiciones del artículo de Wikipedia son citas de otros diccionarios médicos que a su vez hacen referencia a Jung. Este procedimiento, que no se puede considerar riguroso, es sin embargo con el que pasa a acuñar un concepto personal, el “complejo del urinario”, para el cual no hace ni una sola referencia al caso de Duchamp, ni siquiera lo menciona, cuando sobra decir que tendría que ser una referencia obligada. Lésper no se toma la molestia, ¿por qué? Veamos uno más de sus artículos, en torno al robo de arte. La autora hace un breve listado de artistas cuyas obras son mas comúnmente procuradas por los ladrones de arte, Picasso, Miró, Chagall, Durero, y luego señala: Si analizamos la lista de robos podemos destacar una cosa: al arte conceptual nadie se lo roba. Ni por error. Nadie hasta la fecha ha arriesgado su vida por los condones usados de Tracy Emin o la Silla de grasa de Beuys o el urinario que se supone que es un ícono del antiarte [...] Y eso es sorprendente porque si se supone que el concepto es el que da valor a las obras, los ladrones deberían creer que robarse una pila de zapatos usados es un buen negocio porque está en la Bienal de Venecia y porque el curador creó un contexto que le da valor. Pero no, no se los roban. La excusa podría ser que los autores están vivos, pero Duchamp no lo está y nunca lo han robado [...] Esto me lleva a concluir que en el momento en que alguien va a violar la ley por tener una obra de arte no cree en el contexto, ni en el valor del discurso del curador, cree en el objeto, en lo que se lleva [...] La conclusión es que a los ladrones a gran escala no les gusta este antiarte, no demuestra valor en sí mismo y no merece la pena arriesgarse por él. [avelinalesper.com 17/07/2009] "La fuente" de Marcel Duchamp, réplica de 1960. “La fuente” de Marcel Duchamp, réplica de 1960. La autora dice creer que los ladrones de arte se roban una obra por su valor artístico, porque les gusta, y no por su valor en el mercado negro, y su referencia para este argumento es la película The Thomas Crown Affaire, en la versión con Pierce Brosnan (usa una cita de la película como epígrafe). Además de que es muy dudoso que el robo profesional de arte busque el valor artístico antes que el monetario, es sencillamente falso que al arte conceptual nadie se lo roba. Este mismo año, en agosto, en un museo de Holanda se robaron una pieza de Jan Schoonhoven cotizada por Sotheby’s en 285 mil euros, se trata de una caja que contiene pequeños triangulitos de papel maché; una de las versiones de la famosa Mona Lisa de Duchamp, L.H.O.O.Q., de 1940, se la robaron en 1981, y una versión de la Rueda de bicicleta fue robada del MOMA por un joven que, según las investigaciones, no se la llevó para venderla, ya que la Rueda se encontraba en una sala al lado de algunos Van Gogh y muy cerca de la Persistencia de la memoria, de Dalí, mucho más valiosa y ciertamente más fácil de cargar. Este caso no es un secreto, lo dio a conocer la revista Forbes hace doce años. Los argumentos de Lésper no sólo son endebles, además está muy mal informada. La falta de rigor y la banalidad que no se cansa de señalar en el arte contemporáneo son las mismas que caracterizan sus textos, y sin embargo nada de esto ha impedido que muchos se sumen a sus críticas, si es que pueden llamarse así, pues esta clase de crítica no es crítica por ningún lado; no se trata de pensamiento crítico ni de lejos, en el sentido filosófico de Kant, de definir los límites en que puede pensarse un problema; no se trata de crítica ni en el sentido estrictamente etimológico, de estar en crisis, para el caso, de tratar cuestionamientos personales frente a un tema, pues Lésper no ensaya, no se hace preguntas, está absolutamente segura de sus opiniones. No es crítica, a no ser que entendamos por crítica el ejercicio llano y simple de adjetivar, de decir, en ausencia de un marco teórico definido, “esto es arte, esto no es arte”. No obstante, esta crítica, más cercana a la definición de chisme (según la RAE: Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna), es recibida con entusiasmo entre toda clase de personas, se publica con alguna frecuencia en esta revista, cada semana en el suplemento Laberinto y en otras como Letras Libres, la publicación heredera de Vuelta, de Octavio Paz, en donde escriben críticos como Roger Bartra o Christopher Domínguez Michael. ¿A qué se debe este fenómeno tan extraño? Tal vez lo más curioso de Avelina Lésper es que, en medio de sus indisciplinados ataques a diestra y siniestra, a veces da en el clavo. En un texto sobre el pintor Antonio López, un hiperrealista con una comisión para pintar a la familia real de España, y que tiene ya diecisiete años tratando de terminar el encargo, dice Lésper: Esta situación no existiría si desde el inicio le hubieran dado esta comisión a un colectivo de arte contemporáneo. Un equipo interdisciplinar establecería los mecanismos de formalización y configuración de los dispositivos intelectuales y materiales para realizar la obra. Documentarían el proceso, los discursos generados, las diferentes propuestas consustanciales a la rematerialización de la familia real a través de sus problemáticas emotivas y personales. Decidirían una intervención site-specific para suplantar a la representación y crear una presencia que impugne el canon establecido desde Velázquez a Goya. Con esta metodología definida, el colectivo accionaría las piezas que significaran y reflexionaran sobre las posibilidades constructivas y psico-sensoriales aludiendo a las especificidades de la polarización/integración de cada personaje a través de la superposición de formas híbridas y elementos diversos: bloques de concreto, luz neón, botellas vacías, pedruscos, papeles arrugados, confeti dentro de un frasco de vidrio, cigarrillos, restos de comida, sonidos alterados, alambres enredados, neumáticos ponchados. El proceso les tomaría unos días y la obra final la montarían en pocos minutos [avelinalesper.com 09/06/2013]. Ésta es una descripción perfectamente verosímil. Esto puede significar que para tocar fibras sensibles en la realidad del arte contemporáneo no se necesita ser poseedor de un pensamiento crítico agudo, ni crítico en absoluto, o bien puede significar que Lésper sencillamente expresa una opinión compartida por muchos, una opinión —en el sentido de la doxa— que no suele ser expresada en ese tipo de espacios. En el párrafo citado describe exactamente la manera en la que procedería un grupo de artistas conceptuales. Efectivamente, la inmensa mayoría de las veces el arte actual es una gran farsa, pero esto lo saben perfectamente los artistas, los críticos y los curadores. A excepción de los estudiantes que aún no han tenido que vérselas con el mercado, no conozco a alguien que realmente se la crea. Tal vez Avelina Lésper sea un síntoma de un enojo social, nadie se traga el cuento de que una caja de zapatos vacía tirada en el piso pueda guardar un significado filosófico y la posibilidad de una avanzada conceptual de este tipo para el mercado del arte hace por lo menos tres décadas que dejó de tener alguna efectividad.

AVELINA LÉSPER Y LA CRÍTICA DEL ARTE


AVELINA LÉSPER Y LA CRÍTICA DEL ARTE- Primera parte Las ropas nuevas del emperador http://revistareplicante.com/avelina-lesper-y-la-critica-del-arte/ Erick Vázquez Compartir en Facebook Enviar a Twitter Avelina Lésper es una crítica de arte que en unos pocos años ha provocado una reacción notoria en el ámbito del arte contemporáneo mexicano. Entre no pocos artistas, críticos y curadores provoca risas sarcásticas y hombros levantados, pero entre otros artistas y un público más general, más o menos ajeno al circuito, recibe rondas de aplausos. Avelina Lésper en Central Park, Nueva York. Avelina Lésper en Central Park, Nueva York. En los artículos de Lésper abundan los comentarios por parte de los lectores del tipo “excelente artículo”, “esclarecedor y contundente”, “felicidades a la autora que desenmascara…”. Ya se le tilda de conservadora y reaccionaria, ya de campeona de la verdad. Esto llamó mi atención porque algunas personas que conozco —un director y escritor de teatro, un amigo que trabaja en cultura—, al leer artículos de Lésper convienen en decir que están de acuerdo, que les ha gustado cómo nombra las cosas. ¿A qué se debe el revuelo? Lo primero que salta a la vista en los artículos de Lésper es su uniformidad. En todos sus artículos la autora concluye siempre lo mismo: el arte contemporáneo es una farsa, una burla; la carencia de los artistas contemporáneos es su banalidad, su falta de rigor: “La carencia de rigor [en las obras] ha permitido que el vacío de creación, la ocurrencia, la falta de inteligencia sean los valores de este falso arte, y que cualquier cosa se muestre en los museos” [Vanguardia, 30/08/2012]. Jean Baudrillard, en un escándalo que lo llevó a dar varias entrevistas en Francia, hizo algo parecido al decir que el arte actual es de la naturaleza del fraude, y utilizó la metáfora del fraude financiero, de un mercado inflado que no se soporta en una riqueza material, el llamado “crimen de iniciados”. La suya es una especie de cruzada, su aportación —es un término que ella utiliza— es una especie de desenmascaramiento. No es la primera en hacerlo. Jean Baudrillard, en un escándalo que lo llevó a dar varias entrevistas en Francia, hizo algo parecido al decir que el arte actual es de la naturaleza del fraude, y utilizó la metáfora del fraude financiero, de un mercado inflado que no se soporta en una riqueza material, el llamado “crimen de iniciados”. Avelina Lésper no es tan elegante en sus metáforas para denunciar la vacuidad del arte actual, ni intenta serlo; de hecho es muy agresiva. Se trata de una agresividad parecida a una posición retórica, la de llamar a las cosas por su nombre, posición que probablemente es la que le ha granjeado mucho de su eco y simpatías. Ahora lo curioso es que sus artículos carecen precisamente de lo que no deja de señalar en los artistas que critica, carece de rigor, por ejemplo, al usar términos del campo psicoanalítico o psiquiátrico, a los que es aficionada. Las patológicas acciones de Orlan, que padece la enfermedad clínicamente llamada trastorno dismórfico corporal, o sea la adicción a cambiar la apariencia física entrando al quirófano tantas veces como la tarjeta de crédito lo permita (sic). El vicio de Michael Jackson en Orlan es arte. Si de verdad quieren experimentar imiten la terrible experiencia, nada artística, de los mutilados de guerra y ampútense las piernas. Estas frivolidades únicamente sirven para tener un libro de Phaidon y una exposición en un museo del primer mundo [“Contra el performance”, Esfera pública 22/08/2013]. Desconozco la formación escolar de la autora, pero definitivamente no es psiquiatra. Yo tampoco lo soy, pero eso no me impide echarle una ojeada al DSM IV (Diagnostic and Statistisc Manual of Mental Disorders), el manual básico de cualquier psiquiatra y en donde se define el término. La definición del Trastorno Dismórfico Corporal no tiene que ver con la adicción a la cirugía plástica, se trata de un desorden de la imagen, el sujeto que la padece ve en el espejo algo radicalmente distinto de lo que vemos los demás, por ejemplo, se percibe deforme; no hay en esta categoría psiquiátrica relación alguna con lo que hace Orlan, que calcula perfectamente cómo se va a ver después de cada operación. En otro artículo titulado “El complejo del urinario” escribe: La raíz es la misma, complectere, complexum, abarcar, conectar. La palabra complejo se utiliza indiscriminadamente para calificar a algo que está fuera del alcance de la comprensión y también para señalar un estado de la persona que “sin ser negativo, tiene consecuencias negativas”, según Jung. El acomplejado es víctima de un complejo, padece una inferioridad, real o subjetiva, y la hace una parte fundamental de su personalidad (sic). Este complejo se supone interesante y complicado para Jung que lo estudió, y le pronosticó innumerables formas. Es un patrón de emociones, memorias, percepciones y deseos organizados alrededor de un tema en común. Es incompatible con la conciencia, y sin embargo modifica el comportamiento [avelinalesper.com 26/08/2013].

Avelina Lésper: El arte trasciende

Avelina Lésper - Conferencia magistral

viernes, 20 de junio de 2014

Levanta,levanta Pacha Mía

jueves, 19 de junio de 2014

La funcion del arte y los artistas

Grandes Epocas Arte 10 Siglo XX

La vida de Leonardo Da Vinci (Documental, Español, 1971) - Parte 5 de 5

La vida de Leonardo Da Vinci (Documental, Español, 1971) - Parte 4 de 5

La vida de Leonardo Da Vinci (Documental, Español, 1971) - Parte 3 de 5

La vida de Leonardo Da Vinci (Documental, Español, 1971) - Parte 2 de 5

La vida de Leonardo Da Vinci (Documental, Español, 1971) - Parte 1 de 5

miércoles, 18 de junio de 2014

ANTONIO ESTEBAN AGUERO


Antonio Esteban Agüero nació en Piedra Blanca (Provincia de San Luis, República Argentina) el 7 de febrero de 1917 y falleció el 18 de junio de 1970. Sus restos descansan en el cementerio de Merlo. Su primer matrimonio se efectuó en México, el 4 de enero de 1952 con Elia Barbosa Fernández, madre de su única hija, la doctora María Teresa Agüero. Se graduó de Maestro Normal Nacional en la Escuela Normal "Juan Pascual Pringles" de la Ciudad de San Luis. Desempeñó importantes cargos públicos en su provincia. Presidente del Consejo Provincial de Educación (1955/56), Director de Cultura (1957), Ministro de previsión Social y Educación (1957), Ministro de Gobierno (1958/59), después de haber sido proscripto y perseguido durante los difíciles años del peronismo. Su poema 'Canción del hombre libre' habla de esas persecuciones. Su vocación literaria se manifestó a temprana edad, los primeros relatos y poemas datan desde sus quince años. En 1937 se publica su primer libro. ("Poemas Lugareños") Poeta y prosista obtuvo distinciones por varios de sus trabajos: "Retrato de un dama" obtuvo el 1º Premio de Poesía y Medalla de Oro, 1947, de la Dirección General de Cultura de Córdoba, "Las cantatas del árbol" y "Romancero de niños" fueron galardonados con el 1º Premio Nacional de Literatura Regional, máxima distinción a que puede aspirar un escritor residente en el interior del país. En 1958, la Dirección Nacional de radiodifusión le otorgó la Medalla de Oro por la mejor conferencia de carácter histórico. Desde 1938, Agüero colaboró en el suplemento dominical del diario "La Prensa" (Buenos Aires), y en numerosas revistas y periódicos argentinos y extranjeros: "La Nación" (Chile), "El Comercio" (Perú), "El Hogar", "Mundo Argentino", "Vosotras", "Los Andes", "Los Principios", "Ideas" (San Luis) y "Revista de San Luis", entre otras. En 1960 el diario "Clarín" de Buenos Aires otorgó al poeta, por voto unánime de los tres jurados (Jorge Luis Borges, Enrique Larreta y Fermín Gutiérrez), el premio del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo a su poema "Un hombre dice a su pequeño país". En 1970, Antonio Esteban Agüero recibió el título de Doctor Honoris Causa Post-Mortem de la Universidad Nacional de San Luis, por Resolución Rectoral Nº 109 del 28 de Setiembre de ese año. Numerosos escritores y críticos argentinos y extranjeros se han ocupado de la obra poética del poeta puntano: Juana de Ibarbouru, Fermín Silva Valdés, José Vasconcelos, Enrique Larreta, Ricardo Nervi, Abelardo Arias, Alejandro Nicotra, Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges, entre otros. Entre sus principales publicaciones se destacan: "Poemas lugareños" (1937), "Romancero Aldeano" (1938), "Pastorales" (1939), "Romancero de niños" (1946), "Cantatas del árbol" (1953), "Un hombre dice a su pequeño país" (1972), "Canciones para la voz humana" (1973) y "Poemas Inéditos" (1978). Estos tres últimas obras fueron publicadas póstumamente por su segunda esposa: Rosa Romanella de Agüero. Actualmente están publicadas sus obras completas por la Editorial Universitaria de San Luis. Poemas de Antonio Esteban Agüero

Digo mazamorra - Esteban Aguero-Mercedes Sosa

"Digo Las Guitarras" Antonio Esteban Agüero

Antonio Esteban Agüero (Canción Del Caminante Solitario)

martes, 17 de junio de 2014

OTRA IMAGEN DEBAJO DEL LIENZO DE UN CUADRO DE PICASSO


Fernando Estezzos agregó 2 fotos nuevas. 6 h · Un desconocido tras el cuadro de 'La habitación azul' de Picasso Detrás del lienzo de Pablo Picasso comprado en 1927, 'La habitación azul', se esconde otro cuadro oculto. Se trata de la imagen de un hombre con corbata que apoya la cara en su mano, en la que lleva tres anillos. El descubrimiento ha sido posible tras haber sometido el cuadro a rayos infrarrojos. El cuadro fue pintado por el artista malagueño en París en 1901, en los inicios de su carrera pictórica. Ahora, tras este curioso descubrimiento los conservadores de la Colección Phillips, en Washington, buscan respuesta a quien se esconde tras la identidad del 'fantasma' de la pintura. "Este es un momento que te hace sentir que lo que haces es especial", comenta Patricia Favero, conservadora de al Colección Phillips. "La segunda reacción fue: bien, ¿Y quién es él?, seguimos trabajando en responder esta pregunta", ha explicado. El descubrimiento lo han desarrollado entre expertos de la Colección Phillips, la National Gallery of Art, la Universidad de Cornell y el Museo Winterthur, según informaciones de AP. El lienzo 'La Habitación Azul' de Pablo Picasso. El cuadro oculto bajo 'La habitación azul'.

sábado, 14 de junio de 2014

‎APORTES DE "ARTE PRE HISPÁNICO MAYA" - MÉXICO


Rory Eade Arte