martes, 10 de junio de 2014

Palabras que llegan al alma...DIEGO LOPEZ


Tengo una historia leyendo mis ojos… como tengo tu nombre besando mis ahoras. Diego López En la cima de nuestras sombras, ahí donde el miedo se hace llaga hendiendo las heridas del tiempo y carcomiendo pretéritos ajados. En la cúspide de nuestras penumbras, donde abismos es más que una palabra respirando su fétido aliento sobre nuestras lágrimas. Ahí… convergen nuestras huellas cansadas, para dejarnos caer con el peso muerto de los tormentos… O bien, la arista ríspida de nuestro destino. En silencio, lavando magullados moretones del alma, sanando viejas lágrimas mortecinas, consolando dolientes desesperanzas… la brisa de un sueño que nunca perece ofrendando su flama, nos invitará siempre a desplegar nuestras alas. Los vientos de un anhelo surcando oscuros cielos, nos abrazará siempre el aleteo más allá de nuestros propios miedos. Diego López Te desnudé en recuerdos ataviados de ayeres y te orlé de caricias en la noche de los tiempos Te desvestí de besos rozando todos mis deseos y te perdí entre sueños de abrazos dormidos. Te rapté en silencios que no saben de lágrimas y me cubrí con tus susurros las albas perecidas y me despojé de ausencias en sombras inciertas. Diego López Si me vas a doler toda una vida… es injusto para ambos. Vos por permanecer en cada instante de mis recuerdos. Y yo por apresarte en cada esperanza que besa una lágrima. Diego López Creí haberte soñado… hasta que tus ojos besaron todos mis despertares. Diego López Diego Lopez 7 de junio Sobre la piel ajada de dolencias y tiempo reverdecen los pétalos de sueños nuevos En los silencios de los pretéritos olvidados se pronuncia el susurro de toda inocencia. Sobre los ojos vencidos del niño ya maduro renace esperanza en el beso de una lágrima En las heridas cicatrizando mentiras sicarias navegan anhelos hacia donde crecen aleteos. Y te abrazas al ahora que sabe de mañanas y te abrazas al mañana que recuerda ayeres y marchas peregrino de la vida, de tus sueños. Diego López Eres el primer y último pensamiento de mis días… y entre ellos, toda una vida. Diego López